1ERA ETAPA
Por Sergio Aguirre Bárcenas
Salimos de San Felipe al filo del medio día el pasado Miércoles 2 de Agosto a recibir el relevo en la bonita ex hacienda de La Ventilla, S.L.P., fue muy motivante para el grupo Torres Mochas XT ver que entre grupo de los “Guachichiles” Potosinos venía sólo gente adulta, como Agustín, Emigidio o Bernardo, se hizo el cambio de relevo de estado e intercambio de camisetas.
Iniciamos nuestra travesía hacía el sur del municipio y pronto estábamos en tierra guanajuatense reparando la primer cadena reventada, de igual manera la primer pinchadura y, mientras se parchaba la bicla, entramos al Potrero del Guaje, rancho con amplios jardines, cabañas, laguna y alberca de aguas termales, lugar acondicionado para campamentos.
Rápido llegamos a Jaral de Berrio donde comimos y, por el retraso que traían los Guachichiles, nos obligó a partir apresuradamente dejándolos de visita en el Castillo del Conde de Jaral de Berrio sin darnos tiempo a brindarles un poco más de hospitalidad (ahí recogimos la primer muestra de tierra).
Tomamos el antiguo camino Real San Luis-San Felipe, entre charcos y lodazales cruzábamos a un costado del valle sembrado con parcelas de chiles, maíz, frijol, avena y alfalfa.
Antes de llegar a San Francisco, debimos cruzar por un tramo de desierto, el camino muy pedregoso y lleno de cardenches, nopales, biznagas de borrachitas, sangre de Grez, huisaches, matorrales, pastizales, magueyes y garambullos, la mayoría adornados con sus frutos y flores.
Conforme avanzábamos, saludábamos a los lugareños quienes regresaban con sus carretas rebosando de pastura. Al cruzar San Francisco salió de entre un nopalera un perro rabioso que atacó a Jhovanny el más chavo del grupo, obligándolo a bajar de la bici, Juan Carlos acudió en su ayuda... Entre risas nerviosas reanudamos la marcha.
Así fuimos cruzando la campiña sanfelipense y al oriente lucían llenos de vida los cerros altos como La Mesa Los Negros, Mesa Las Palmas, Mesa El Canelo, Mesa Los Bayos, Mesa Trasquileño y La Mesa El Paseador que es la montaña más alta de esa zona, se eleva a más de 2,500 msnm.
Con claridad se ven cañones y cañadas como El Cañón de Nogales, Cañón El Chiquihuitillo, Cañón Las Canoas y el Cañón Las Cruces, pasamos por San Bartolo, Chirimoya Vieja y en Santa Rosa, nos detuvimos a engrasar cadenas, revisar presiones y refrescarnos un poco.
Apenas salimos de ahí, al lado izquierdo se puede ver el cerro de La Malinche y las majadas de varios cerros habitadas siglos atrás por los indios guachichiles y chichimecas, lugares donde se han encontrado varias piezas de piedra que están en exposición permanente en el museo de la casa de Hidalgo.
Al llegar a Puerto de Sandoval, comunidad al pie de la cadena montañosa que da forma a la Sierra del Cubo, iniciamos un ascenso hasta la carretera donde para nuestra sorpresa, se encontraban otros 14 ciclistas de montaña, 10 ciclistas de ruta, varios niños y familiares, quienes con una ovación nos pusieron los pelitos de punta, fue algo inolvidable, una sensación inexpresable, no esperábamos tanta gente.
Juntos, 36 ciclistas entre niños, jóvenes y veteranos pedaleamos por la carretera dos kilómetros hasta Palmitas, y de ahí nos conectamos hacia San Felipe por el mismo antiguo Camino Real. Casi para llegar a San Felipe, alcanzamos a 4 corredores pedestres del Club Ecosavi y dos jinetes, quienes atendiendo nuestra invitación de participar en la RCh, en medio de un torrencial aguacero entramos al centro histórico, llegamos empapados y nos refugiamos por cerca de media hora en los portales, la satisfacción y el gusto de haber participado en la RCh, se veía reflejada en los rostros de niños, jóvenes y veteranos de la bicicleta.
Así fue como se completó la primera etapa de 49.910 kilómetros en casi tres horas de recorrido por nuestro municipio, mismo que estuvo lleno de camaradería y muy buen ambiente durante el pedaleo. Salimos con la estafeta de la Ventilla a San Felipe; Valeria Aguirre, Alfredo Castañeda, Rogelio Juárez (padre), Luis Arturo Ortiz, Jhovanny Rodríguez, Juan Carlos Ortiz, Jesús Cárdenas, Rogelio Juárez ( Hijo), Daniel Aguirre, Juan Pablo Rodríguez, Adrián Mares y quien esto escribe. Satisfechos por el trayecto realizado, nos retiramos a descansar esperando el día siguiente para continuar hacia la capital del estado.
2DA ETAPA
Por Sergio Aguirre Bárcenas
Jueves 3 de Agosto, Casa del Cura Don Miguel Hidalgo y Costilla, 9.15 a.m., donde ahora es el museo que alberga en exposición permanente parte de las 2,500 piezas de la cultura chichimeca donadas al INAH por sanfelipenses, volvimos a tomar un poco de tierra y salimos para entregar el relevo de la Ruta Chichimeca al vecino municipio de Guanajuato.
Saliendo del jardín principal, íbamos poco más de 40 ciclistas para cargar las bicis en la salida a León, en el trayecto de la carretera, siempre fuimos escoltados por Protección Civil, Tránsito Municipal y Tránsito del Estado, hicimos arrastre hasta la entrada a La Cantera Sur de 24.5 kms los cuales el pasado Domingo 30 de Julio, habíamos adelantado para reducir el esfuerzo que significa escalar la Sierra de Guanajuato.
Iniciamos el pedaleo por caminos resbalosos y muy pesados, pasamos La Cantera Sur y El Ancón, en momentos las bicis se atascaban de tanto lodo, debido a las intensas lluvias de la noche anterior. Admiramos las primeras vistas del amplio cañón y al fondo la iglesia de Rincón de Ortega a un costado las altas montañas que no se dejaban ver completas, por estar adornadas de densas nubes que nos regalaban paisajes hermosos. Atravesamos la vieja troje de piedra y nos enfilamos por donde se estrecha el cañón que nos conduciría a la capital del estado, el panorama de las montañas siempre estuvo resguardado por esas grandes concentraciones de nubarrones que siempre amenazaban con darnos un baño.
A partir de la comunidad de Rincón de Ortega donde se estrecha el cañón, se empieza la escalada a 2,100 msnm entre enormes paredes de acantilados escarpados cubiertos de musgo verdoso y grisáceo con plantitas ornamentales pendidas de las peñas que se resisten caer al cañón. Conforme avanzábamos se escuchaba el golpeteo del agua bajando hacia la presa de Jesús María... apenas 5 kilómetros de avance después de Santiaguillo, vino el primer accidente en un descenso antes de llegar a El Zorrillo, sin consecuencias pero con varios raspaduras en ambas piernas y leves golpes que obligó al compañero de 18 años a abandonar el trayecto, la confianza y falta de precaución advirtió al resto del grupo lo peligroso que resulta descender aprisa.
Seguimos subiendo poco a poco por entre los tupidos bosques de Encino, serpenteando por los caminos de la sierra pasamos por El Varal y El tablón. Se escuchaban las sierras taladoras para la elaboración de leña, de repente se veía alguna humareda proveniente de los hornos para hacer carbón, algunos nos detuvimos en la Cueva antes de las torres de alta tensión. Seguimos escalando hasta llegar al punto más alto de la montaña por donde va el camino de terracería del Rally, esto a 2,737 metros snm, con unas vistas escénicas impresionantes, donde se vislumbran cadenas de montañas azules invitando a las nubes que se precipiten con el agua que da tanta vida a las montañas. Para todos lados donde se vea, apenas se alcanzan a distinguir puntitos de pálidos colores entre los bosques, son las casas de los lugareños que viven en las montañas de la explotación de carbón y leña.
Llegamos a cumbres altas, punto donde se ve imponente El Cubilete, la Montaña de Cristo Rey y allá en el horizonte lejano una manchita de casas que es la ciudad de Guanajuato, fueron cerca de 30 kilómetros de sierra y 14 más de cerros y valles donde en las cañadas y precipicios se ven estupendos paisajes, de una belleza que vale pena conocer, y si es en bicicleta se disfruta mucho más por lo lento que se circula.
Nos encontró el entusiasta guanajuatense Alberto Izquierdo arriba de la Presa de la Esperanza y fuimos descendiendo hasta llegar al mercado de Embajadoras donde comimos desde gorditas, nopalitos, mariscos, tortas, tacos pan, carnitas y una variedad de comida que se encuentra en ese tradicional lugar, el esfuerzo ameritaba saciar el hambre.
Escoltados por patrullas de protección civil, descendimos bajo pertinaz lluvia, al centro de la capital para entregar el relevo y la tierra de los municipios frente al centenario Teatro Juárez en el Jardín de la Unión, para completar una aventura por demás inolvidable, cumpliendo nuestro relevo con el recorrido de la Ventilla, S.L.P. a través del municipio de San Felipe y hasta la ciudad de Guanajuato con 118.43 kilómetros en poco más de 8 horas 17 minutos efectivos de pedaleo, habiendo participado en la recepción del relevo 12 ciclistas más otros 24 ciclistas que esperaron en Puerto de Sandoval, 4 corredores pedestres del Club Ecosavi y 2 jinetes de a caballo. En el avance hacia la capital 26 ciclistas y en la conclusión del relevo los siguientes ciclistas; Alejandra Gaeta de 32 años , Guillermo Ramírez 33 y Rodrigo Loera 25, ellos de San Luis Potosí, y de San Felipe; Gabriela Ledesma 27, Valeria Aguirre 19 (*), Hilda Chiquito 23, Alfredo Castañeda 42 (*), Rogelio Juárez 50 (*), Adrián Mares 16 (*), Juan Cibrián 25, Roberto Carlos Pérez 30, J. Luis Betancourt 25, L. Arturo Ortiz 36, Daniel Sierra 37, Jhovanny Rodríguez 14 (*), Bernardo Méndez 30, Miguel Cevallos 25, Catarino Rodríguez 31, Daniel Aguirre 18, Héctor Aguirre 39, Aldo Cárdenas 11 años, Jair Cárdenas 14, Daniel Sierra 14, Jesús Cárdenas 42 (*), Rogelio Juárez 22 (*) y Sergio Aguirre 50 (*). los nombres de las personas que están marcadas con asterisco (*), son quienes hicieron el recorrido completo de la RCH de los 118 kilómetros. Al regreso ya en Torres Mochas, fuimos a la huerta de Sergio Ortiz donde degustamos rica birria de pollo, habiendo resultado ser una experiencia única el evento, que Dios mediante, se repetirá el año entrante, San Felipe Torres Mochas está listo para el 2007. |
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